Una profesora, Maria Jesús Martin-Diaz, se encontró con 22 cuadernos escolares de su madre que recorren desde 1931, año de comienzo de la II República, hasta 1941, primeros años de la dictadura franquista. Los estudió y ha decidido darlos a conocer en este libro. La infancia, que bajo la República había comenzado a ser concebida como una etapa de desarrollo libre, creativo y racional, pasó a ser moldeada bajo los rígidos principios del catolicismo integrista y el nacionalismo autoritario.
No era necesario que cayeran bombas sobre la escuela para que la guerra se sintiera: el golpe también se impone por la tiza y la consigna. Es como si el franquismo se sentara en cada pupitre para vigilar y reprimir. Estos cuadernos de tareas, a simple vista humildes y rutinarios, se convierten en espejos frágiles como el trazo infantil, pero revelan la innovación pedagógica republicana y la posterior gran revancha educativa que sufrieron las alumnas en las aulas durante la Guerra de España y la inmediata posguerra. En las paredes, donde antes podían verse mapas del mundo coloreados, ahora colgaban crucifijos. Las frases, las temáticas y hasta los silencios delatan la irrupción de un nuevo orden en el aula: la entrada del miedo, la obediencia y la sumisión a la autoridad. Los trabajos escolares reflejan esta colonización ideológica.